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The danish magazine: Frem, Nummer 52, 10. årgang. 29. september 1907. Photographer unknown



viernes, el 08.11.2013 | Este texto está escrito en las rúbricas Artículos y Zoos.

El revolucionario Carl Hagenbeck


Carl Hagenbeck ha logrado una sólida reputación en la sociedad zoológica sobre todo por crear Tierpark Hagenbeck como zoo moderno, con el propósito de que sus animales vivieran en recintos sin barrotes lo más cerca posible de su ambiente natural. Esta razón nos basta para echar una vista a su impresionante vida profesional.

Quelle: Atelier Theod. Reimers, Hamburg
Carl Hagenbeck, estudio Theod. Reimers, Hamburgo, alrededor de 1890
Se puede decir que Hagenbeck pasó toda su vida con animales salvajes: Su padre fue pescadero y realizó un negocio paralelo comprando y vendiendo especies de animales exóticos. Como su hijo luego indicó en su autobiografía, todo empezó con focas en 1848. Los ciudadanos de Hamburgo tuvieron ocasión de mirarlas a un chelín – por supuesto, nadie era consciente de que éste prácticamente representa la futura arquitectura zoológica. La confusión política a mediados del siglo XIX hizó que la familia tuviera que vender los animales. El primer paso desde exhibición hacia comercio constituyó la venta de las focas a un empresario de Berlín.

Las primeras exhibiciones de Hagenbeck

Cuando tenía 15 años, Carl Hagenbeck llegó a ser una parte cada vez más importante del trabajo alrededor de la colección de animales salvajes. A la edad de 22 años tomó posesión total de la dirección del negocis de su padre. El negociante joven pronto dio cuenta de que la gente estaban aficionada al exótico y, como respuesta, amplió su colección de animales salvajes de todo el mundo. El trabajo no sólo se basó en presentarlos, tambíen vendía todas clases de animales salvajes a zoos así como a personas adineradas.

Al mismo tiempo empezó un capítulo más oscuro en su vida profesional, por lo menos desde el punto de vista acutal: En 1874, se decidió a exhibir seres humanos considerados "salvajes". Las exhibiciones etnológicas fueron muy exitosas y Hagenbeck logró una posición líder entre los zoólogos de Europa. Algunos de las "personas exóticas" lograron un particularmente triste notoriedad, porque no tenían suficiente vacuna para protegerlas contra viruela, sarampión, neumonía y tuberculosis al llegar a Alemania. Hagenbeck expresó profunda preocupación por la muerte, pero las exhibiciones etnológicas continuaron. Este tipo de exhibiciones no eran raros en los poderosos imperios coloniales hasta la Segunda Guerra Mundial cuando la mayoridad de la gente no podía viajar a lugares lejanos. En 1910, Hagenbeck presentó un espectáculo del Salvaje Oeste, a pesar de vivas preocupaciones iniciales. Despúes de todo, 42 Nativos Americanos y 10 vaqueros hacían que este espectáculo fuera lo más exitoso de Hagenbeck.

La apertura de Tierpark Hagenbeck

Entre otras profesiones, Hagenbeck fue un director de circo – más por necesidades económicas que por un deseo personal. Estaba muy entusiasmado con la apertura de su, en sus propias palabras, "Paraíso jardín zoológico del futuro" en 1907 y así con la oportunidad de exhibir de manera permanente. Además de importar animales y seres humanos de todo el mundo, el visionario se cercioró que vivieran en su zoo como en su ambiente natural.

La revolución en el mundo zoológico

En lugar de cercas y barrotes, los animales solían permanecer separados por barreras naturales, por ejemplo barrancos o fosos, allanando el camino para "los zoológicos abiertos" que hice que los visitantes mantuvieran una distancia segura desde la que pudieron observar a los animales salvajes mejor que nunca antes. Otros zoólogos reaccionaron negativamente ante lo que hoy se considera un estilo moderno de operar zoos. Hagenbeck llegó a la conclusión de que se tenía que dejar entrenar los animales mediante los antiguos métodos crueles y que los animales eran caracteres individuales y no menos inteligente que los humanos – a través de amor, bondad y perseverancia combinada con disciplina se podía conseguir más de los animales.
Su vida estaba mercada por su amor por los animales, y el revolucionario ha logrado con razón una sólida reputación en la sociedad zoológica. Carl Hagenbeck murió el 14 de abril de 1913. La gente puede considerar Tierpark Hagenbeck como su herencia – aún en el siglo XXI el zoo en la ciudad alemana de Hamburgo viene atrayendo a un grandísimo número de visitantes manteniendo viva sus principios.

© parkscout/US/AF



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