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martes, el 08.10.2013 | Este texto está escrito en las rúbricas Parques de atracciones, Columns y Artículos.

World Joyland: fantasías de ¿cemento?


En 2011, metidos de lleno en plena crisis financiera mundial y de manera similar a la clásica historia de Asterix y Obelix en su particular cruzada contra los romanos, había un reducto, un país, que luchó contra esa crisis construyendo grandes y estrambóticos parques temáticos: China. Uno de esos parques fue World Joyland, levantado con el propósito de ofrecer a los amantes de la temática fantástica y los videojuegos un rincón donde poder disfrutar de rides, restaurantes y coasters plenamente ambientadas en sus mundos de orcos, brujos y magas.

Las pretensiones de World Joyland nunca fueron discretas, siempre se supo. Debía ser un parque enorme, vistoso y con unas construcciones y detalles que asombraran al mundo entero, más allá de las custodiadas y censuradas fronteras chinas. Y así fue, hasta tal punto que tras su inauguración los responsables de videojuegos como World of Warcraft o Starcraft interpusieron una sonora demanda al parque ya que, según ellos, violaba varias patentes y marcas registradas pertenecientes a sus conocidas sagas.

Uno de los espacios amplios
Polémicas aparte, World Joyland nació como una muestra de que la fantasía épica y mística pueden levantar por completo un imperio temático repleto de buenas e ingeniosas rides.

Pero no es oro todo lo que reluce. No olvidemos que World Joyland es un parque chino y, como tal, presenta las típicas carencias de este tipo de parques: espacios demasiado amplios sin absolutamente nada más allá que grandes explanadas de asfalto, edificios enormes y desaprovechados, rides y coasters que dejan de funcionar durante un sinfín de momentos a lo largo de la jornada y la sensación de que tras toda esa fachada espectacular y detallada hay una ristra de errores arquitectónicos, técnicos y lógicos demasiado obvios a ojos del visitante.

Amplia paleta de maravillas tematizadas

Todo es theming en World Joyland. Absolutamente todo. Vayas donde vayas encontrarás elementos fantásticos por doquier, incluso en los lavabos o las salas comunes. Y como era de esperar, sus rides son una buena muestra también.

Desde la espectacular Fantasia Atlas (una copia descarada del magistral simulador de Epcot: Soarin), pasando por una excelente Heaven Trip of the Demogoagon (mezcla de dark ride con visión 3D y espectaculares efectos al estilo Spiderman de Universal’s) y llegando a rides acuáticas gigantescas como el supersplash hiper-tematizado en gigantes de piedra o los rápidos repletos de rocas y peñascos artificiales.

Aunque no todo es intensidad y grandeza visual, pues también maneja este parque una variada selección de atracciones de menor calibre (aunque en todo momento cubiertas de un nivel de cemento que quita el hipo). Prueba de ello es Pirate’s Treasure (un Rockin’ Tug de Zamperla inspirado en la serie de anime One Piece) o Cosmo Hacker, un enorme simulador de asientos individuales con películas en puro 3D.

Más impresiones

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  • Attraktion im World Joyland<br />© Jivo
  • Attraktion im World Joyland<br />© Jivo
  • Attraktion im World Joyland<br />© Jivo
  • Attraktion im World Joyland<br />© Jivo
  • Attraktion im World Joyland<br />© Jivo
  • Attraktion im World Joyland<br />© Jivo
  • Attraktion im World Joyland<br />© Jivo
  • Attraktion im World Joyland<br />© Jivo
  • Attraktion im World Joyland<br />© Jivo
  • Attraktion im World Joyland<br />© Jivo
  • Attraktion im World Joyland<br />© Jivo
  • Attraktion im World Joyland<br />© Jivo
  • Attraktion im World Joyland<br />© Jivo
  • Attraktion im World Joyland<br />© Jivo

Pero si algo posee World Joyland que hace que millones de aficionados a los parques saliven con tan sólo escuchar su nombre es Sky Scrapper, la flying coaster de B&M que sorprendió a medio mundo por su increíble intensidad o por añadir inversiones hasta el momento nunca vistas en este tipo de coasters como un loop o varios in-lines seguidos. Un auténtico mazazo de adrenalina que te sacude desde el momento en que nos adentramos velozmente en su vertiginoso drop y hasta llegar a los frenos finales.

En resumen, World Joyland es el ejemplo de hasta qué cotas puede llegar un uso del theming totalmente indiscriminado, pero sin cubrir carencias básicas de un parque como la distribución inteligente de sus atracciones o una correcta gestión de personal y operativas, deficiente a todas luces. Algo esto último que por otra parte no sorprende cuando uno visita los complicados parques asiáticos.

© parkscout/XR



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